Llega Adriana al consultorio....
-Doc, revisando unos papeles en casa, encontre esto escrito y despues de mucho tiempo quiero regalartelo...es de la epoca de cuando bailabamos, te acordas?
(Que lindos recuerdos mi epoca de profe de salsa, tango y musica brasilera...)
-Si, como no me voy a acordar....
(Despues de la sesion con Adriana, me acomodo en el sillon y leo...)
"La decisión ya estaba tomada: iba a aprender a bailar tango. Es más tenía que aprender a bailar tango. Y esta vez sí que iba a poner todo el empeño escatimado en tantos años de infructuosos intentos. Y como esta vez estaba realmente dispuesta a llegar hasta el final, lo primero que tenía que hacer era tomar clases como Dios manda (es decir con profesor y todo): Así que llena de buena voluntad, encaramada a mis zapatos de tacón, embutida en una falda acorde a las circunstancias y con la mejor de mis sonrisas en el rostro, me planté en aquella sala de baile que tanto me habían recomendado mis amigas.
Pero claro, como es imposible tanta dicha, como tanta perfección nos está prohibida....como siempre...faltaba algo. Miré, remiré y por más que busqué, me encontré de nuevo con la eterna verdad delante de mis narices: solo había 4 hombres para 25 mujeres.
Con todo y con eso no estaba dispuesta a que mi voluntad se viera vencida una vez más. Y me lancé a la pista dispuesta a arrebatarle a cualquiera de las otras 24 mujeres alguno de las 4 codiciadas presas.
Sin embargo, a pesar de mi buena voluntad y a la mejor de mis sonrisas, en un ahora sólo pude capturar a un compañero, y por 5 minutos. A aquel paso, ni en dos años aprendería una sola figura (si es que antes no aparecían por las pista nuevas competidoras) Fue entonces cuando la luz se hizo en mi cabeza y lo vi todo con mucha más claridad: ¡para algo se tiene un marido!
Y luego de poner en juego mis mejores y más elaboradas maniobras de manipuloseducción, conseguí arrastrarlo a la clase. Lo mejor y más increíble de todo... es que ¡¡le gustó!!
CLASE 1
- Lo primero que vamos a aprender del tango es el abrazo -dijo Dany, el profesor, que ademas de eso, despues me entere que era psicologo y terapeuta de parejas y que con el tiempo fue mi terapeuta personal....
Yo pensé que esto no tendría mucha ciencia, porque abrazarse es algo que todos hacemos habitualmente, de una manera espontánea, qué sé yo... natural, sin aprendizaje previo. Pero no. Al parecer, detrás del abrazo en el tango se esconde algo bastante más complicado.
Dany, nuestro profesor, nos mira y nos dice.....
- En el tango los cuerpos tiene que armar un circuito de tensiones encontradas. El brazo debe estar firme, pero sin empujar. Las piernas en contacto, pero sin asfixiarse ni impedirse el movimiento. Tengan ustedes en cuenta que en este baile el equilibrio no está en cada uno, sino en el centro se los dos, y si no se entienden pueden desestabilizarse. Tienen que aprender a comunicarse para poder disfrutarlo juntos.
Entonces Alberto, mi marido, me tomó en sus brazos, junta las piernas, con una mano sujetándome de la cintura y con la otra, arriba y firme, para que me sirviera de apoyo. Hasta aquí todo bien..., en teoría, si no fuese porque su mano en la cintura. me tenía suspendida en el aire, sus piernas juntas,.. no me dejaban mover, y su mano firme... era tan firme que me atenazaba los dedos.
- Tu mano debe ofrecer resistencia, de lo contrario te sentís empujada, No se puede bailar con un flan aunque tenga forma de mujer, me dijo Dany...
Me había llamado flan con forma de mujer. Eso fue lo que dijo..... y ahí terminó la clase.
CLASE 2
- Hoy aprenderemos el paso básico, que son ocho compases. ¿Ven? Uno, dos, tres, cuatro cinco..., y en el quinto la mujer debe tener el peso del cuerpo en el pie derecho y entonces, con ese mismo pie y cambiando el peso, ella sale hacia atrás y seguimos, seis, siete y ocho... ¿Entendieron?
Dijimos que si (no sin ciertos reparos) y empezamos a bailar: uno, dos, tres, cuatro, cinco....uno, dos, tres, cuatro, cinco... uno, dos, tres, cuatro, cinco....¡NADA! no había manera. Alberto estaba empeñado en que yo hiciera el sexto con el pie izquierdo, pero no quería entender que lo tenía cruzado por delante.
- ¡Me estás atropellando!
- No, sos vos que no retrocedes
- Pero ¿cómo querés que retroceda si tengo el pie en el aire?
- las demás lo hacen...
- Las demás lo hacen porque los demás lo marcan bien.
- iAlberto! - se acercó el profesor – tenés que tener en cuenta donde tiene ella el peso del cuerpo. Si no lo hacés, ella no puede salir. Mirá: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete y ocho. ¿Viste?
¡Qué lindo era bailar con alguien que me entendía! Reconocí que con Alberto me sentía impotente. Me echaba a mí la culpa de sus limitaciones y no quería darse cuenta de que era totalmente imposible seguirlo.
CLASE 3
- Hoy trabajaremos las articulaciones del paso básico. En el ocho hay dos tiempos, uno de entrada y uno de salida, tanto en el hombre como en la mujer. Son alrededor de la pareja. El hombre puede optar por solo darle el espacio o acompañar su movimiento... Por fin había llegado lo que estaba esperando, hacer esos firuletes tan lindos, tan elegantes, tan sensuales... Salgo, entro, salgo... ¿Qué pasa? De pronto estamos haciendo fuerza por no caemos, a cuatro metros uno del otro y a leguas de la elegancia y sensualidad soñadas...
- ¡¿Qué están haciendo?! -se acerca Dany desorbitado -, queremos bailar tango y están haciendo una lucha de sumo. Alberto vení. Ahora yo tomaré el lugar de tu pareja y te muestro qué hacés. ¿Ves?
Si vos no me das espacio suficiente yo me lo voy a tomar de todos modos, aunque sea alejándome...
CLASE 4
Aunque ya más o menos podemos movernos juntos, todavía nos cuesta mucho sincronizarnos. Después de haber trabajado con la pausa hemos conseguido bailar un poco seguido, pero tras unos pasos engarzados a duras penas, me vuelvo a tropezar con sus pies (o quizás sea él quien tropieza, yo ya no lo sé). Sea como fuere, Alberto me acusa de no escuchar lo que me dice, de bailar sola. Yo le repito que no sé que es lo que quiere que haga.... pero parece que él tampoco entiende.
De nuevo Dany se acerca a nosotros (¿es que no hay más parejas en la sala que bailen mal?)
Alberto, si querés decirle algo, primero tenés que contactar, llamar su atención, de lo contrario la invadís, la sorprendés y en esa incertidumbre no te va a entender. Llevemos esto al baile. ¡ Mirá! Primero buscás su pie, la detenés y luego hacés el movimiento. Si antes no conectás será dificil que ella adivine que querés comunicarte. Como cuando querés hablarle: primero la llamás, y cuando ves que ella te escucha, hablás, de lo contrario antes o después tendrás que gritar. Esto es lo mismo. Y vos (a mí) tené en cuenta que cuando te llama tenés que detenerte y escucharlo, si no, para que lo escuches te va a gritar. Y si están bailando, te va a golpear. Lo voy a mostrar. Acerco mi pie al suyo; ella se detiene para escuchar, hago el movimiento y espero que ella me conteste. No lo olviden, al bailar están dialogando, nunca imponiendo. Uno habla y después de escuchar el otro contesta. Atención solo después de escuchar. Por qué en el tango, como en la vida, si no me tomo el trabajo de escuchar, voy a presuponer que sé lo que me van a decir, y nunca contestaré al otro.
Sí, acaso, contestaré a mis suposiciones, pero nunca al otro. Así, el diálogo real deja de existir y se convierte en monólogo. Esto es lo que están haciendo, y esto no es bailar tango, que es una danza de pareja en la que cada uno improvisa de acuerdo al movimiento del otro.
CLASE 5
Hoy no tengo ganas de ir a clase; en realidad no tengo ganas de ir a ninguna parte. Yo no entiendo que está pasando, pero siento que mi pareja se acaba. Desde hace un tiempo discutimos por todo y no hay manera de poder hablar de lo que pasa. Son infinitos los reproches mutuos que impiden el diálogo. Es como si habláramos distintos idiomas y una dolorosa distancia, mezcla de rencor e indiferencia, se está clavando entre nosotros.
Este silencio, no sé como ni cuando empezó, pero crece cada vez más y parece imposible detenerlo. Nunca pensé que después de tanto tiempo de complicidad y cercanía llegaría el momento en que aún estando juntos no nos pudiésemos encontrar.
Mejor me cambio de ropa y voy a clase, porque con darle vueltas en la cabeza no gano nada y si nos quedamos solos en casa la distancia se hace insoportable.
“Hoy no vamos a prender ningún paso nuevo, dijo dany.....creo que es importante que sepan qué están haciendo. Si no entienden qué es bailar tango, si no entienden su sentido, podrán hacer los pasos, pero nunca van a bailar tango. El tango es una danza de pareja abrazada con un abrazo que es contención, no estrujamiento. Abrazar es dar con los brazos abiertos y el que da con los brazos abiertos recibe con todo el cuerpo. Así unidos, los dos integrantes se desplazan por el espacio; pero no es un espacio cualquiera. Al contrario es un espacio creado por los dos.“El tango niega las matemáticas porque uno más uno no son dos sino uno, que es la pareja, o son tres, porque son ella, él y un tercer volumen” Uno o tres, ¡pero nunca dos!
Es un verdadero diálogo corporal y amoroso, donde los dos manejan la autodeterminación y donde también hay momentos de silencio, un silencio necesariamente forma parte del diálogo, que lo enriquece si quieren, pero nunca lo anula. Este diálogo, los dos pueden proponer, porque aunque uno tome la iniciativa del primer movimiento, de acuerdo a como sea la respuesta, ya sea por velocidad, amplitud o dirección, es el siguiente movimiento. Por eso hay que aprender a vivir del error como posibilidad de enriquecimiento.
Si esto no hubiese sido así, el tango no existiría. No deben enojarse ante un fallo, busquen el contacto con el otro e intenten crear juntos. Finalmente el tango también es una forma de autoconocimiento, porque así como en nuestra vida de relación, ya sea como amigo, amante, padre, conozco mi calidad de tal a partir del otro, en el tango puedo ser un protector o un protegido, un dominado o un dominador, puedo ser infinitamente tierno, violento o tal vez la mezcla de todo eso, y mi pareja está allí para mostrármelo. Esto que planteo no es fácil, pero solo cuando lo entiendan podrán bailar, y además, de una manera distinta cada día: a veces con violencia, otras con ternura, otras en verdadero éxtasis, pero seguro no interrumpirán la danza.”
Mientras volvíamos caminando a casa, las palabras de Dany retumbaban dentro de mí. Era como si las frases hubiesen tomado forma corporal y danzasen en mi cabeza, ocupándola, ordenándose, tomando armonía y sentido:
“El abrazo es contención no estrujamiento....tomen el error como posibilidad........si no le doy el espacio él se lo va a tomar.....mi pareja está allí para mostrarme cómo soy....... El encuentro es diálogo, no imposición; el diálogo es escuchar al otro, no suponer; el abrazo es dar espacio, no atrapar; el tango es dialogar.........dialogar......dialogar”
Hoy releo estos viejos apuntes. Los encontré en el cajón de un acómoda que había quedado en el sótano después de la mudanza. Cuanto tiempo paso! En aquella época cumplíamos a duras penas dos años de casados y ya llevábamos juntos bastante mas. La crisis pasó y efectivamente los dos tuvimos que aprender a vivir juntos, así como aprendimos a bailar tango.
Mientras leo estoy escuchando música y Alberto está terminando de arreglar el jardín. Por cierto ya terminó, veo que entra.
Está sonando Danzarín
Es el tango que más nos gusta bailar.
-¿Qué estás haciendo? Le digo
-Estoy pensando que tengo muchas ganas de abrazarte...... ¿Nos bailamos un tanguito, mi vida? "
Siempre que atiendo pacientes nuevos, lo primero que me dicen es ''en cuanto tiempo puedo solucionar lo que me pasa?'' En este espacio voy a transmitir lo que hay detrás de cada historia, de cada paciente apurado... sus historias y mis respuestas.... Tienen ganas? Ahí vamos...
jueves, 27 de junio de 2013
viernes, 21 de junio de 2013
Sacrificarse por amor
Terminando la sesion ella me dice...
-Ay sabes doc las veces que me sacrifique por el, puse en la relacion muchas mas cosas que el puso por mi y por la relacion. Nunca me sacrifique tanto en mi vida por nadie...
-Ahi esta! dijiste la palabra clave y con esa palabra encontramos el problema de todo esto...tan solo en una palabra...
-Cual?
-Sacrificio
-Ah si, pero eso es lindo, esta bueno cuando uno siente que el otro se sacrifica por uno...
-Lindo??? Estas segura??
Te voy a contar algo...
Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece años y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos azules,hermosos y maravillosos.
La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho años y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran. Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayuda do en esa relación.
Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un suéter tejido tampoco la convencía pues ya le había tejido suéteres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo...
Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las
calles. Sin embargo por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los
vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.
Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa
cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir.
Desde que era niño, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustra lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.
Ella pensó: “Qué maravilloso regalo sería esa cadena de oro para aquel reloj”. Entró a preguntar cuanto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar.
Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no
podía esperar tanto.
Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario
para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al
pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: “Se compra pelo natural”.Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar cadena y reloj.
No dudó. Le dijo a la peluquera:
Si dentro de tres días regreso para vender le mi pelo, ¿usted me lo compraría?
Seguro —fue la respuesta.
Entonces en tres días estaré aquí.
Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.
El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre.
Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.
Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería.
Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó
que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.
A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó
las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también
amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría
tiempo después para explicárselo.
Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella
sacó de abajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro pan el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peines finos que él había comprado...vendiendo el reloj de oro del abuelo.......
Si vos crees que el amor es sacrificio, por favor no te olvides de esta historia. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia...
Si te amo, lo mejor que puedo hacer es construir la manera en que los dos
vivamos juntos el mayor de los placeres: el encuentro. Un encuentro donde vos sepas que
estoy al lado tuyo porque me quiero y me prefiero; y por ende se lo bien que me siento con vos y donde yo sepa, que estás al lado mío porque, haciendo uso de tus mejores egoísmos, me elegiste para estar con vos....
-Ay sabes doc las veces que me sacrifique por el, puse en la relacion muchas mas cosas que el puso por mi y por la relacion. Nunca me sacrifique tanto en mi vida por nadie...
-Ahi esta! dijiste la palabra clave y con esa palabra encontramos el problema de todo esto...tan solo en una palabra...
-Cual?
-Sacrificio
-Ah si, pero eso es lindo, esta bueno cuando uno siente que el otro se sacrifica por uno...
-Lindo??? Estas segura??
Te voy a contar algo...
Se trata de dos hermosos jóvenes que se pusieron de novios cuando ella tenía trece años y él dieciocho. Vivían en un pueblito de leñadores situado al lado de una montaña. Él era alto, esbelto y musculoso, dado que había aprendido a ser leñador desde la infancia. Ella era rubia, de pelo muy largo, tanto que le llegaba hasta la cintura; tenía los ojos azules,hermosos y maravillosos.
La historia cuenta que habían noviado con la complicidad de todo el pueblo. Hasta que un día, cuando ella tuvo dieciocho años y él veintitrés, el pueblo entero se puso de acuerdo para ayudar a que ambos se casaran. Les regalaron una cabaña, con una parcela de árboles para que él pudiera trabajar como leñador. Después de casarse se fueron a vivir allí para la alegría de todos, de ellos, de su familia y del pueblo, que tanto había ayuda do en esa relación.
Y vivieron allí durante todos los días de un invierno, un verano, una primavera y un otoño, disfrutando mucho de estar juntos. Cuando el día del primer aniversario se acercaba, ella sintió que debía hacer algo para demostrarle a él su profundo amor. Pensó hacerle un regalo que significara esto. Un hacha nueva relacionaría todo con el trabajo; un suéter tejido tampoco la convencía pues ya le había tejido suéteres en otras oportunidades; una comida no era suficiente agasajo...
Decidió bajar al pueblo para ver qué podía encontrar allí y empezó a caminar por las
calles. Sin embargo por mucho que caminara no encontraba nada que fuera tan importante y que ella pudiera comprar con las monedas que, semanas antes, había ido guardando de los
vueltos de las compras pensando que se acercaba la fecha del aniversario.
Al pasar por una joyería, la única del pueblo, vio una hermosa
cadena de oro expuesta en la vidriera. Entonces recordó que había un solo objeto material que adoraba verdaderamente, que él consideraba valioso. Se trataba de un reloj de oro que su abuelo le había regalado antes de morir.
Desde que era niño, él guardaba ese reloj en un estuche de gamuza, que dejaba siempre al lado de su cama. Todas las noches abría la mesita de luz sacaba del sobre de gamuza aquel reloj, lo lustraba, le daba un poquito de cuerda, se quedaba escuchándolo hasta que la cuerda se terminaba, lo volvía a lustra lo acariciaba un rato y lo guardaba nuevamente en el estuche.
Ella pensó: “Qué maravilloso regalo sería esa cadena de oro para aquel reloj”. Entró a preguntar cuanto valía y, ante la respuesta, una angustia la tomó por sorpresa. Era mucho más dinero del que ella había imaginado, mucho más de lo que ella había podido juntar.
Hubiera tenido que esperar tres aniversarios más para poder comprárselo. Pero ella no
podía esperar tanto.
Salió del pueblo un poco triste, pensando qué hacer para conseguir el dinero necesario
para esto. Entonces pensó en trabajar, pero no sabía cómo; y pensó y pensó, hasta que, al
pasar por la única peluquería del pueblo, se encontró con un cartel que decía: “Se compra pelo natural”.Y como ella tenía ese pelo rubio, que no se había cortado desde que tenía diez años, no tardó en entrar a preguntar.
El dinero que le ofrecían alcanzaba para comprar la cadena de oro y todavía sobraba para una caja donde guardar cadena y reloj.
No dudó. Le dijo a la peluquera:
Si dentro de tres días regreso para vender le mi pelo, ¿usted me lo compraría?
Seguro —fue la respuesta.
Entonces en tres días estaré aquí.
Regresó a la joyería, dejó reservada la cadena y volvió a su casa. No dijo nada.
El día del aniversario, ellos dos se abrazaron un poquito más fuerte que de costumbre.
Luego, él se fue a trabajar y ella bajó al pueblo.
Se hizo cortar el pelo bien corto y, luego de tomar el dinero, se dirigió a la joyería.
Compró allí la cadena de oro y la caja de madera. Cuando llegó a su casa, cocinó y esperó
que se hiciera la tarde, momento en que él solía regresar.
A diferencia de otras veces, que iluminaba la casa cuando él llegaba, esta vez ella bajó
las luces, puso sólo dos velas y se colocó un pañuelo en la cabeza. Porque él también
amaba su pelo y ella no quería que él se diera cuenta de que se lo había cortado. Ya habría
tiempo después para explicárselo.
Él llegó. Se abrazaron muy fuerte y se dijeron lo mucho que se querían. Entonces, ella
sacó de abajo de la mesa la caja de madera que contenía la cadena de oro pan el reloj. Y él fue hasta el ropero y extrajo de allí una caja muy grande que le había traído mientras ella no estaba. La caja contenía dos enormes peines finos que él había comprado...vendiendo el reloj de oro del abuelo.......
Si vos crees que el amor es sacrificio, por favor no te olvides de esta historia. El amor no está en nosotros para sacrificarse por el otro, sino para disfrutar de su existencia...
Si te amo, lo mejor que puedo hacer es construir la manera en que los dos
vivamos juntos el mayor de los placeres: el encuentro. Un encuentro donde vos sepas que
estoy al lado tuyo porque me quiero y me prefiero; y por ende se lo bien que me siento con vos y donde yo sepa, que estás al lado mío porque, haciendo uso de tus mejores egoísmos, me elegiste para estar con vos....
martes, 18 de junio de 2013
Yo elijo
Doc, varias veces que hablamos, te escuche decir muchas veces la palabra eleccion, que uno vive eligiendo lo que le pasa...y el otro dia me quede pensando en eso y aunque seguramente vos sabes mas que yo, dejamelo rebatir, no creo que uno pueda elegir todo lo que a uno le pasa, si no seriamos todos felices por que eligiriamos lo bueno y lo malo no, entonces viviriamos como quisieramos.... o no?? (Hace una pausa...me mira......sonrie.....) o no?????
-A ver, por empezar es muy bueno lo que decis, y es logico pensar asi...pero por mas que me lo quieras rebatir, sigo pensando y sostendiendo que uno puede elegir lo que hace en su vida y las cosas que le pasan...
-Sabes cuantas veces escucho el... " No tuve otro remedio...” “Yo no soy responsable de esto...” “No tenía otra posibilidad...”
Mentimos. Mentimos alevosamente. Porque siempre elegimos.
En nuestra vida cotidiana decidimos casi cada cosa que hacemos y cada cosa que dejamos de hacer.
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido.
-No doc... pero yo tengo que ir a trabajar todos los días... y no tengo otra posibilidad... y aunque no quiera y yo no lo elijo, tengo que ir igual, entonces yo no puedo concederme el permiso de no ir a trabajar mañana”.
Si estas dispuesta a pagar el precio, si. REPITO: si estas dispuesta a pagar el precio...si.
Me hiciste acordar de algo, te lo voy a contar...
Un hombre avanza desesperado por el desierto. Acaba de beber la última gota de agua de su cantimplora. El sol sobre su cabeza y los buitres que lo rondan anuncian un final inminente.
—¡Agua! —grita— Necesito agua!
Desde la derecha ve venir a una persona en un camello que se dirige hacia él.
—¡Gracias a Dios!—dice—¡Agua por favor... agua!
-No puedo darte agua—le dice esta persona—Soy un mercader y el agua es necesaria para viajar por el desierto.
—Vendeme agua—le ruega el hombre— Te pago...
—Imposible. No vendo agua, vendo corbatas.
—¿¿¿Corbatas???
—Sí, mira qué maravillosas corbatas... Estas son italianas y están de oferta, tres por diez dólares... Y estas otras, de seda de la India, son para toda la vida... Y éstas de aquí...
—No... No... No quiero corbatas, quiero agua... ¡Fuera! ¡Fueraaaaa!
El mercader sigue su camino y el sediento explorador avanza sin rumbo fijo por el desierto.
Al escalar una duna, ve venir desde la izquierda otro mercader.
Entonces corre hacia él y le dice: —Véndeme un poco de agua, por favor...
—Agua no—le contesta el mercader—, pero tengo para ofrecerte las mejores corbatas de Arabia...
—¡¡¡Corbatas!!! Basta con eso! ¡No quiero corbatas! ¡Quiero agua!
—grita el hombre desesperado.
—Tenemos una promoción—insiste el otro—. Si compras diez corbatas, te llevas una sin cargo...
—¡¡¡No quiero corbatas!!!
—Se pueden pagar en tres cuotas sin intereses y con tarjeta de crédito. ¿Tenes tarjeta de crédito?
-Gritando enojado, el sediento sigue caminando...
Unas horas más tarde, ya arrastrándose, el viajero escala una altísima duna y desde ve el horizonte.
No puede creer lo que ven sus ojos. Adelante, a unos mil metros, ve claramente un oasis. Unas palmeras y un verdor increíble rodean el azul reflejo del agua.
El hombre corre hacia el lugar temiendo que sea un espejismo. Pero no, el oasis es verdadero.
El lugar está cuidado y protegido por un cerco que cuenta con un solo acceso custodiado por un guardia.
—Por favor, déjeme pasar. Necesito agua... agua. Por favor...
—Imposible, señor. Está prohibido entrar sin corbata.
(Sonrie)
Lo sepas o no de antemano, siempre hay un precio que pagar.
-Si viendolo asi, esta bien...pero.....“si pago el precio mis hijos mañana no comen.”
Bueno, será éste el precio. Y entonces elijo ir a trabajar. Y elijo seguir trabajando, y conservar mi trabajo, y elijo alimentar a mis hijos. Y me parece bien que yo haga esa elección. Pero lo elijo yo ¿eh? Yo soy el que está decidiendo esto. En mis normas es más importante alimentar a mis hijos que complacer mi deseo de quedarme haciendo fiaca en la cama. Y me parece bien. Es mi decisión. Y precisamente porque es mi decisión tiene un merito muy grande......
-Te odio doc, siempre termino diciendote que tenes razon...
-Ahora voy a usar la misma tecnica para que me traigas una grande de muzzarela todas las sesiones y no puedas decirme que no.....
(Me mira...y larga una carcajada)
-A ver, por empezar es muy bueno lo que decis, y es logico pensar asi...pero por mas que me lo quieras rebatir, sigo pensando y sostendiendo que uno puede elegir lo que hace en su vida y las cosas que le pasan...
-Sabes cuantas veces escucho el... " No tuve otro remedio...” “Yo no soy responsable de esto...” “No tenía otra posibilidad...”
Mentimos. Mentimos alevosamente. Porque siempre elegimos.
En nuestra vida cotidiana decidimos casi cada cosa que hacemos y cada cosa que dejamos de hacer.
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido.
-No doc... pero yo tengo que ir a trabajar todos los días... y no tengo otra posibilidad... y aunque no quiera y yo no lo elijo, tengo que ir igual, entonces yo no puedo concederme el permiso de no ir a trabajar mañana”.
Si estas dispuesta a pagar el precio, si. REPITO: si estas dispuesta a pagar el precio...si.
Me hiciste acordar de algo, te lo voy a contar...
Un hombre avanza desesperado por el desierto. Acaba de beber la última gota de agua de su cantimplora. El sol sobre su cabeza y los buitres que lo rondan anuncian un final inminente.
—¡Agua! —grita— Necesito agua!
Desde la derecha ve venir a una persona en un camello que se dirige hacia él.
—¡Gracias a Dios!—dice—¡Agua por favor... agua!
-No puedo darte agua—le dice esta persona—Soy un mercader y el agua es necesaria para viajar por el desierto.
—Vendeme agua—le ruega el hombre— Te pago...
—Imposible. No vendo agua, vendo corbatas.
—¿¿¿Corbatas???
—Sí, mira qué maravillosas corbatas... Estas son italianas y están de oferta, tres por diez dólares... Y estas otras, de seda de la India, son para toda la vida... Y éstas de aquí...
—No... No... No quiero corbatas, quiero agua... ¡Fuera! ¡Fueraaaaa!
El mercader sigue su camino y el sediento explorador avanza sin rumbo fijo por el desierto.
Al escalar una duna, ve venir desde la izquierda otro mercader.
Entonces corre hacia él y le dice: —Véndeme un poco de agua, por favor...
—Agua no—le contesta el mercader—, pero tengo para ofrecerte las mejores corbatas de Arabia...
—¡¡¡Corbatas!!! Basta con eso! ¡No quiero corbatas! ¡Quiero agua!
—grita el hombre desesperado.
—Tenemos una promoción—insiste el otro—. Si compras diez corbatas, te llevas una sin cargo...
—¡¡¡No quiero corbatas!!!
—Se pueden pagar en tres cuotas sin intereses y con tarjeta de crédito. ¿Tenes tarjeta de crédito?
-Gritando enojado, el sediento sigue caminando...
Unas horas más tarde, ya arrastrándose, el viajero escala una altísima duna y desde ve el horizonte.
No puede creer lo que ven sus ojos. Adelante, a unos mil metros, ve claramente un oasis. Unas palmeras y un verdor increíble rodean el azul reflejo del agua.
El hombre corre hacia el lugar temiendo que sea un espejismo. Pero no, el oasis es verdadero.
El lugar está cuidado y protegido por un cerco que cuenta con un solo acceso custodiado por un guardia.
—Por favor, déjeme pasar. Necesito agua... agua. Por favor...
—Imposible, señor. Está prohibido entrar sin corbata.
(Sonrie)
Lo sepas o no de antemano, siempre hay un precio que pagar.
-Si viendolo asi, esta bien...pero.....“si pago el precio mis hijos mañana no comen.”
Bueno, será éste el precio. Y entonces elijo ir a trabajar. Y elijo seguir trabajando, y conservar mi trabajo, y elijo alimentar a mis hijos. Y me parece bien que yo haga esa elección. Pero lo elijo yo ¿eh? Yo soy el que está decidiendo esto. En mis normas es más importante alimentar a mis hijos que complacer mi deseo de quedarme haciendo fiaca en la cama. Y me parece bien. Es mi decisión. Y precisamente porque es mi decisión tiene un merito muy grande......
-Te odio doc, siempre termino diciendote que tenes razon...
-Ahora voy a usar la misma tecnica para que me traigas una grande de muzzarela todas las sesiones y no puedas decirme que no.....
(Me mira...y larga una carcajada)
sábado, 15 de junio de 2013
Ser autentico
Cuando hablamos de ser autenticos, muchas veces se me viene a la cabeza las adolescentes que tratan de ser parecidas a las demas sea como sea. Dejan de ser "ellas" para vestirse de la misma manera que su "modelo", hasta hablan igual y por sobre todas las cosas, fisicamente tratan de parecerse a ese estilo que la sociedad imponene, y dejan de tener lo mejor que puede tener una persona, ser autentica, unica....
Por ejemplo, si soy una adolescente y necesito parecerme a las demás, para ser aceptada me harán creer que debo ser delgadita como las modelos, alta y linda y que debo usar determinada ropa. En este caso, al no darme cuenta que tengo la libertad de ser quien soy, probablemente deje de comer y me vuelva anoréxica. Porque aquí, volverme anoréxica es intentar parecerme a la que dicen que tengo que ser, no a quien yo soy. Es sentir que si peso 45 y la ropa no me entra, yo no soy una persona. Este es un ejemplo brutal y terrible de lo que les sucede a muchas adolescentes que vemos todos los días, a veces en la televisión, a veces en los diarios y aveces en los velorios. Porque las chicas de verdad se mueren en este intento de parecerse a un modelo prestado.
Menos crueles y brutales son todas las cosas que nosotros hacemos para parecernos a ciertos modelos.
Terminamos forzándonos a ser lo que no somos, o a estar en donde no queremos estar. No nos damos la libertad de estar en el lugar que queremos, de ser quienes somos.
La palabra persona es una palabra heredada del teatro griego, se usaba para llamar al actor que está detrás de la máscara que representa al personaje. Es una derivación de per-sonare, para darle sonido, y designa al que verdaderamente habla, al que le pone palabras a la máscara, al que viene de darles sonido a los personajes que actuamos, esto es, la figura auténtica que está detrás del personaje.
Ser autodependiente significa ser auténticamente el que soy, actuar auténticamente como actúo, sentir auténticamente lo que siento, correr los riesgos que auténticamente quiera correr, hacerme responsable de todo eso y, por supuesto, salir a buscar lo que yo auténticamente crea que necesito sin esperar que los otros se ocupen de esto.
Nada de dejar que los riesgos los corran otros para hacer lo que yo quiero.
Nada de correr riesgos que otros quieren que corra.
Nada de delegar responsabilidades.
Esto determina que yo sea una persona o que no lo sea, y conlleva la posibilidad de quedarse jugando a que se es una persona, es decir, quedarse en el personaje. Entonces creo yo, que estaria bueno intentar vivir con quien REALMENTE SOY Y DISFRUTARLO, pese a todo, todos los dias....
Por ejemplo, si soy una adolescente y necesito parecerme a las demás, para ser aceptada me harán creer que debo ser delgadita como las modelos, alta y linda y que debo usar determinada ropa. En este caso, al no darme cuenta que tengo la libertad de ser quien soy, probablemente deje de comer y me vuelva anoréxica. Porque aquí, volverme anoréxica es intentar parecerme a la que dicen que tengo que ser, no a quien yo soy. Es sentir que si peso 45 y la ropa no me entra, yo no soy una persona. Este es un ejemplo brutal y terrible de lo que les sucede a muchas adolescentes que vemos todos los días, a veces en la televisión, a veces en los diarios y aveces en los velorios. Porque las chicas de verdad se mueren en este intento de parecerse a un modelo prestado.
Menos crueles y brutales son todas las cosas que nosotros hacemos para parecernos a ciertos modelos.
Terminamos forzándonos a ser lo que no somos, o a estar en donde no queremos estar. No nos damos la libertad de estar en el lugar que queremos, de ser quienes somos.
La palabra persona es una palabra heredada del teatro griego, se usaba para llamar al actor que está detrás de la máscara que representa al personaje. Es una derivación de per-sonare, para darle sonido, y designa al que verdaderamente habla, al que le pone palabras a la máscara, al que viene de darles sonido a los personajes que actuamos, esto es, la figura auténtica que está detrás del personaje.
Ser autodependiente significa ser auténticamente el que soy, actuar auténticamente como actúo, sentir auténticamente lo que siento, correr los riesgos que auténticamente quiera correr, hacerme responsable de todo eso y, por supuesto, salir a buscar lo que yo auténticamente crea que necesito sin esperar que los otros se ocupen de esto.
Nada de dejar que los riesgos los corran otros para hacer lo que yo quiero.
Nada de correr riesgos que otros quieren que corra.
Nada de delegar responsabilidades.
Esto determina que yo sea una persona o que no lo sea, y conlleva la posibilidad de quedarse jugando a que se es una persona, es decir, quedarse en el personaje. Entonces creo yo, que estaria bueno intentar vivir con quien REALMENTE SOY Y DISFRUTARLO, pese a todo, todos los dias....
La culpa es del otro
En mi experiencia atendiendo gente me di cuenta que nos encanta pensar en que.....
“¡Hay cosas que no podés hacer!”
“¡Hay cosas que no me podés decir!”
“¡Vos no me podés decir eso a mí!”
Y digo:
¿Por qué no?
Yo trabajo todo el día en el consultorio. Hay gente que hablando de otro me dice:
“¡No puede ser tan hijo de puta!”
Y yo digo:
¿Por qué no puede? Puede ser así de hijo de puta, más hijo de puta, recontra... ¿Por qué no va a poder serlo? Puede ser todo lo hijo de puta que quiera, ésta es SU decisión.
Y será tu compromiso y tu responsabilidad defenderte de este tipo que es una mala persona. Esto es tuyo, no de él.
-“¡No, porque él no puede!”
-Sí puede.
-"Bueno doc, no debe...”
-¿Por qué no debe? ¿A quién le debe? No debe nada.
Es tu responsabilidad. No podemos seguir echándole la culpa al otro. No podemos seguir creyéndonos esta cosa que ya ni siquiera es una pauta educativa.
Vos sos vos, y yo DECIDO si eso de vos no me gusta, si esa parte que tenes yo no la elijo, pero lo que se es que jamas voy a reprocharte por lo que sos conmigo, por que si te lo reprocho, si te lo vivo marcando, si me duele com sos conmigo, si me hace sufrir, si lloro, pataleo pero sigo estando con vos...quien esta equivocado??
Crecer y pensar en uno, es exactamente darse cuenta que la responsabilidad de mi felicidad no es el otro, ni tampoco es el responsable de mi tristeza, si no sos lo que a mi me hace bien y lo que necesito para mi vida, ahi esta la puerta....dejame las llaves, por que quiero dejar pasar a quien elija y no a quien entre por la ventana....
“¡Hay cosas que no podés hacer!”
“¡Hay cosas que no me podés decir!”
“¡Vos no me podés decir eso a mí!”
Y digo:
¿Por qué no?
Yo trabajo todo el día en el consultorio. Hay gente que hablando de otro me dice:
“¡No puede ser tan hijo de puta!”
Y yo digo:
¿Por qué no puede? Puede ser así de hijo de puta, más hijo de puta, recontra... ¿Por qué no va a poder serlo? Puede ser todo lo hijo de puta que quiera, ésta es SU decisión.
Y será tu compromiso y tu responsabilidad defenderte de este tipo que es una mala persona. Esto es tuyo, no de él.
-“¡No, porque él no puede!”
-Sí puede.
-"Bueno doc, no debe...”
-¿Por qué no debe? ¿A quién le debe? No debe nada.
Es tu responsabilidad. No podemos seguir echándole la culpa al otro. No podemos seguir creyéndonos esta cosa que ya ni siquiera es una pauta educativa.
Vos sos vos, y yo DECIDO si eso de vos no me gusta, si esa parte que tenes yo no la elijo, pero lo que se es que jamas voy a reprocharte por lo que sos conmigo, por que si te lo reprocho, si te lo vivo marcando, si me duele com sos conmigo, si me hace sufrir, si lloro, pataleo pero sigo estando con vos...quien esta equivocado??
Crecer y pensar en uno, es exactamente darse cuenta que la responsabilidad de mi felicidad no es el otro, ni tampoco es el responsable de mi tristeza, si no sos lo que a mi me hace bien y lo que necesito para mi vida, ahi esta la puerta....dejame las llaves, por que quiero dejar pasar a quien elija y no a quien entre por la ventana....
viernes, 7 de junio de 2013
Cortar el Cordon
Entra Raul al consultorio, angustiado...
-Como estas, Raul?
-Mal, vengo de pelearme con Nora, estamos separados, pero siempre las peleas son por Nicolas, nuestro hijo mayor y hoy me termino de sacar....
-Cual fue el problema en si?
-Nico tiene 28 años, vive conmigo, trabaja cuando puede (o cuando quiere) y segun la madre yo lo estoy bancando en su vida vaga y que estando conmigo no va a tener futuro...
-Y...es asi?
-No se si es asi o no, ojo! tiene 28 años, ya esta en edad para hacer su vida, su camino...vivir solo, tener responsabilidades...pero es mi hijo, no puedo dejarlo en banda, lo tengo que bancar en todo... soy su papa o no?
(hace un silencio....pone cara de circunstancia....buscando complicidad...)
Mira Raul...yo creo que cuando uno deja de ser un adolescente, deberia decirles (o sería bueno que les dijera) a sus padres:
“A partir de ahora dedíquense a ustedes, porque de mí me ocupo yo.”
Uno tiene que aprender a hacerse cargo de sí mismo, aprender a responsabilizarse de uno.
Aquellos hijos que no terminan de deshacerse, que se quedan prendidos de los padres sin animarse a subir al trampolín y saltar, en parte lo hacen por una responsabilidad de los padres, que no supieron enseñarles a hacerlo, y en parte por una responsabilidad de ellos.
Los padres tendrán que mostrar a estos hijos, aunque sea tardíamente, que deben soltarse, que uno no está para siempre.
Con mucho amor y mucha ternura, estos padres deberán entornar la puerta y........... pegarles una patada en el culo.
Porque en algún momento los padres tienen que aprender a hacer esto si es que los hijos no lo hacen. Habitualmente, los hijos aprenden y se van solos...
Pero si no lo hacen,lamentablemente, en beneficio de ellos y nuestro, será bueno empujarlos a que abandonen esa dependencia.
Estoy harto de ver y escuchar a padres de mucha edad que han generado ahorros con esfuerzo durante toda su vida para su vejez, y que hoy tienen que dilapidarlos a manos de hijos inútiles, inservibles y vagos, que además tienen actitudes exigentes respecto de los padres:
“Me tenés que ayudar porque sos mi papá...”
“Tenés que vender todo porque todo lo que tenés también es mío...”
Es hora de que los padres sepan las limitaciones que tiene esta historia de su deseo.
A veces uno puede ayudar a sus hijos porque quiere, y está muy bien. Pero hay que comprender que nuestra obligación terminó.
Qué importante sería ayudar a nuestros hijos a transitar espacios de libertad.
Qué importante sería ayudarlos hasta que ellos sean adultos, y después... Q. S. J.
¿Qué quiere decir Q. S. J.?
Que se jodan.
Y si no han sabido administrar lo que les dejaron, y si no han podido vivir con lo que obtuvieron, y si no saben cómo hacer para ganarse la plata que quieren, díganles que pasen a buscar un sándwich cada mañana...
La historia de generar la dependencia infinita es siniestra.
Me parece a mí que hay un momento para devolver a los hijos la responsabilidad que tienen sobre sus propias vidas, y que uno tiene que quedarse afuera, ayudando lo que quiera, hasta donde quiera y hasta donde sea conveniente ayudar.
A veces no es conveniente ayudar todo lo que uno puede, al máximo, arruinándose la propia vida para ayudarlos a ellos.
Me parece que no.
A mí me encantaría saber que mis hijos van a poder manejarse cuando yo no esté. Me encantaría. Y por eso quiero que lo hagan antes que me muera, para verlo.
Para que pueda, en todo caso, morirme tranquilo, con la sensación...... de la tarea cumplida......
-Como estas, Raul?
-Mal, vengo de pelearme con Nora, estamos separados, pero siempre las peleas son por Nicolas, nuestro hijo mayor y hoy me termino de sacar....
-Cual fue el problema en si?
-Nico tiene 28 años, vive conmigo, trabaja cuando puede (o cuando quiere) y segun la madre yo lo estoy bancando en su vida vaga y que estando conmigo no va a tener futuro...
-Y...es asi?
-No se si es asi o no, ojo! tiene 28 años, ya esta en edad para hacer su vida, su camino...vivir solo, tener responsabilidades...pero es mi hijo, no puedo dejarlo en banda, lo tengo que bancar en todo... soy su papa o no?
(hace un silencio....pone cara de circunstancia....buscando complicidad...)
Mira Raul...yo creo que cuando uno deja de ser un adolescente, deberia decirles (o sería bueno que les dijera) a sus padres:
“A partir de ahora dedíquense a ustedes, porque de mí me ocupo yo.”
Uno tiene que aprender a hacerse cargo de sí mismo, aprender a responsabilizarse de uno.
Aquellos hijos que no terminan de deshacerse, que se quedan prendidos de los padres sin animarse a subir al trampolín y saltar, en parte lo hacen por una responsabilidad de los padres, que no supieron enseñarles a hacerlo, y en parte por una responsabilidad de ellos.
Los padres tendrán que mostrar a estos hijos, aunque sea tardíamente, que deben soltarse, que uno no está para siempre.
Con mucho amor y mucha ternura, estos padres deberán entornar la puerta y........... pegarles una patada en el culo.
Porque en algún momento los padres tienen que aprender a hacer esto si es que los hijos no lo hacen. Habitualmente, los hijos aprenden y se van solos...
Pero si no lo hacen,lamentablemente, en beneficio de ellos y nuestro, será bueno empujarlos a que abandonen esa dependencia.
Estoy harto de ver y escuchar a padres de mucha edad que han generado ahorros con esfuerzo durante toda su vida para su vejez, y que hoy tienen que dilapidarlos a manos de hijos inútiles, inservibles y vagos, que además tienen actitudes exigentes respecto de los padres:
“Me tenés que ayudar porque sos mi papá...”
“Tenés que vender todo porque todo lo que tenés también es mío...”
Es hora de que los padres sepan las limitaciones que tiene esta historia de su deseo.
A veces uno puede ayudar a sus hijos porque quiere, y está muy bien. Pero hay que comprender que nuestra obligación terminó.
Qué importante sería ayudar a nuestros hijos a transitar espacios de libertad.
Qué importante sería ayudarlos hasta que ellos sean adultos, y después... Q. S. J.
¿Qué quiere decir Q. S. J.?
Que se jodan.
Y si no han sabido administrar lo que les dejaron, y si no han podido vivir con lo que obtuvieron, y si no saben cómo hacer para ganarse la plata que quieren, díganles que pasen a buscar un sándwich cada mañana...
La historia de generar la dependencia infinita es siniestra.
Me parece a mí que hay un momento para devolver a los hijos la responsabilidad que tienen sobre sus propias vidas, y que uno tiene que quedarse afuera, ayudando lo que quiera, hasta donde quiera y hasta donde sea conveniente ayudar.
A veces no es conveniente ayudar todo lo que uno puede, al máximo, arruinándose la propia vida para ayudarlos a ellos.
Me parece que no.
A mí me encantaría saber que mis hijos van a poder manejarse cuando yo no esté. Me encantaría. Y por eso quiero que lo hagan antes que me muera, para verlo.
Para que pueda, en todo caso, morirme tranquilo, con la sensación...... de la tarea cumplida......
domingo, 2 de junio de 2013
Dependencia (2° Parte)
Habiamos quedado en saber que es un CO-DEPENDIENTE, y por que son los primeros en mendigar amor...
La codependencia es el grado superlativo de la dependencia enfermiza. La adicción queda escondida detrás de la valoración amorosa y la conducta dependiente se incrusta en la personalidad como la idea: “No puedo vivir sin vos”.
Siempre alguien argumenta:
—...Pero, si yo amo a alguien, y lo amo con todo mi corazón, ¿no es cierto acaso que no puedo vivir sin él?
Y yo siempre contesto:
—No, la verdad que no.
La verdad es que siempre puedo vivir sin el otro,siempre, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Me parece horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin él y crea que si decide irse me muero...
Me aterra la idea de convivir con alguien que crea que soy imprescindible en su vida.
Estos pensamientos son siempre de una manipulación y una exigencia siniestras.
El amor siempre es positivo y maravilloso, nunca es negativo, pero puede ser la excusa que yo utilizo para volverme adicto y vivir mendigandote amor....
Por eso suelo decir que el codependiente no ama; él necesita, él reclama, él depende, pero no ama.
Sería bueno empezar a deshacernos de nuestras adicciones a las personas, abandonar estos espacios
de dependencia y ayudar al otro a que supere los propios.
Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya (o que no me lo diga pero que se vaya). Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo.
Es muy doloroso. Pero siempre será mejor que si te quedaras engañándome.
Claro, a todos nos gustaría evitar la odiosa frustración de no ser queridos. A veces, para lograrlo, nos volvemos neuróticamente manipuladores: Manejo la situación para poder engañarme y creer que me seguís queriendo, que seguís siendo mi punto de apoyo, mi bastón, y es ahi donde de cualquier manera y sin importar las formas empiezo a mendigar amor.
Y empiezo a descender. Me voy metiendo en un pozo cada vez más oscuro buscando la iluminación del encuentro.
El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para vos.
Me vuelvo tu proveedor selectivo: te doy todo lo que quieras, trato de complacerte, me pongo a tu disposición para cualquier cosa que necesites, intento que dependas de mí. Trato de generar una relación adictiva, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Porque ser necesitado se parece tanto a veces a ser querido... Si me necesitás, me llamás, me pedís, me delegás tus cosas y hasta puedo creer que me estás queriendo.
Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites, vos no parecés necesitarme. ¿Qué hago? Bajo un escalón más.
Intento que me tengas lástima...Porque la lástima también se parece un poco a ser querido...
Así, si me hago la víctima (Yo que te quiero tanto... y vos que no me querés...), quizás...quizas me mires un poco mas...
Este camino se transita demasiado frecuentemente. De hecho, de alguna manera todos hemos pasado por este jueguito. Quizá no tan insistentemente como para dar lástima, pero quién no dijo:
“¡Cómo me hacés esto a mí!”
“Yo no esperaba esto de vos, estoy tan defraudado... estoy tan dolorido...”
“No me importa si vos no me querés... yo sí te quiero”.
Pero la bajada continúa...¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia?...
¡Jamás!
Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de conseguir que me odies.
A veces uno se saltea alguna etapa... baja dos escalones al mismo tiempo y salta de la búsqueda de volverse necesario directamente al odio, sin solución de continuidad. Porque, en verdad, lo que no soporta es la indiferencia.
Y sucede que uno se topa con gente mala, tan mala que...¡ni siquiera quiere odiarnos! Qué malas personas, ¿verdad? Quiero que aunque sea me odies y no lo consigo.
Entonces... Estoy casi en el fondo del pozo. ¿Qué hago?
Dado que dependo de vos y de tu mirada, haría cualquier cosa para no tener que soportar tu indiferencia.
Y muchas veces bajo el último peldaño para poder tener te pendiente:
Trato de que me tengas miedo.
Miedo de lo que puedo llegar a hacer o hacerme (fantaseando dejarte culpable y pensándome...)
Si no pude conseguir sentirme querido ni necesitado, si te negaste a tenerme lástima y ocuparte de mí por piedad, si ni siquiera conseguí que me odies, ahora vas a tener que notar mi presencia, quieras o no, porque a partir de ahora voy a tratar de que me tengas miedo.
Cuando la búsqueda de tu mirada se transforma en dependencia, el amor se transforma en una lucha por el poder. Caemos en la tentación de manipular un poco su lástima, de darle bronca y hasta de amenazarlo con el abandono, con el maltrato o con nuestro propio sufrimiento...
Tomando como única condición el deseo sincero de superar este circulo vicioso que no nos beneficia en nada, podemos decir que la codependencia se trata y se cura.
Entonces, creo yo...que la mejor propuesta que podemos hacernos es:
Abandonar TODA dependencia
La codependencia es el grado superlativo de la dependencia enfermiza. La adicción queda escondida detrás de la valoración amorosa y la conducta dependiente se incrusta en la personalidad como la idea: “No puedo vivir sin vos”.
Siempre alguien argumenta:
—...Pero, si yo amo a alguien, y lo amo con todo mi corazón, ¿no es cierto acaso que no puedo vivir sin él?
Y yo siempre contesto:
—No, la verdad que no.
La verdad es que siempre puedo vivir sin el otro,siempre, y hay dos personas que deberían saberlo: yo y el otro. Me parece horrible que alguien piense que yo no puedo vivir sin él y crea que si decide irse me muero...
Me aterra la idea de convivir con alguien que crea que soy imprescindible en su vida.
Estos pensamientos son siempre de una manipulación y una exigencia siniestras.
El amor siempre es positivo y maravilloso, nunca es negativo, pero puede ser la excusa que yo utilizo para volverme adicto y vivir mendigandote amor....
Por eso suelo decir que el codependiente no ama; él necesita, él reclama, él depende, pero no ama.
Sería bueno empezar a deshacernos de nuestras adicciones a las personas, abandonar estos espacios
de dependencia y ayudar al otro a que supere los propios.
Me encantaría que la gente que yo quiero me quiera; pero si esa gente no me quiere, me encantaría que me lo diga y se vaya (o que no me lo diga pero que se vaya). Porque no quiero estar al lado de quien no quiere estar conmigo.
Es muy doloroso. Pero siempre será mejor que si te quedaras engañándome.
Claro, a todos nos gustaría evitar la odiosa frustración de no ser queridos. A veces, para lograrlo, nos volvemos neuróticamente manipuladores: Manejo la situación para poder engañarme y creer que me seguís queriendo, que seguís siendo mi punto de apoyo, mi bastón, y es ahi donde de cualquier manera y sin importar las formas empiezo a mendigar amor.
Y empiezo a descender. Me voy metiendo en un pozo cada vez más oscuro buscando la iluminación del encuentro.
El primer peldaño es intentar transformarme en una necesidad para vos.
Me vuelvo tu proveedor selectivo: te doy todo lo que quieras, trato de complacerte, me pongo a tu disposición para cualquier cosa que necesites, intento que dependas de mí. Trato de generar una relación adictiva, reemplazo mi deseo de ser querido por el de ser necesitado. Porque ser necesitado se parece tanto a veces a ser querido... Si me necesitás, me llamás, me pedís, me delegás tus cosas y hasta puedo creer que me estás queriendo.
Pero a veces, a pesar de todo lo que hago para que me necesites, vos no parecés necesitarme. ¿Qué hago? Bajo un escalón más.
Intento que me tengas lástima...Porque la lástima también se parece un poco a ser querido...
Así, si me hago la víctima (Yo que te quiero tanto... y vos que no me querés...), quizás...quizas me mires un poco mas...
Este camino se transita demasiado frecuentemente. De hecho, de alguna manera todos hemos pasado por este jueguito. Quizá no tan insistentemente como para dar lástima, pero quién no dijo:
“¡Cómo me hacés esto a mí!”
“Yo no esperaba esto de vos, estoy tan defraudado... estoy tan dolorido...”
“No me importa si vos no me querés... yo sí te quiero”.
Pero la bajada continúa...¿Y si no consigo que te apiades de mí? ¿Qué hago? ¿Soporto tu indiferencia?...
¡Jamás!
Si llegué hasta aquí, por lo menos voy a tratar de conseguir que me odies.
A veces uno se saltea alguna etapa... baja dos escalones al mismo tiempo y salta de la búsqueda de volverse necesario directamente al odio, sin solución de continuidad. Porque, en verdad, lo que no soporta es la indiferencia.
Y sucede que uno se topa con gente mala, tan mala que...¡ni siquiera quiere odiarnos! Qué malas personas, ¿verdad? Quiero que aunque sea me odies y no lo consigo.
Entonces... Estoy casi en el fondo del pozo. ¿Qué hago?
Dado que dependo de vos y de tu mirada, haría cualquier cosa para no tener que soportar tu indiferencia.
Y muchas veces bajo el último peldaño para poder tener te pendiente:
Trato de que me tengas miedo.
Miedo de lo que puedo llegar a hacer o hacerme (fantaseando dejarte culpable y pensándome...)
Si no pude conseguir sentirme querido ni necesitado, si te negaste a tenerme lástima y ocuparte de mí por piedad, si ni siquiera conseguí que me odies, ahora vas a tener que notar mi presencia, quieras o no, porque a partir de ahora voy a tratar de que me tengas miedo.
Cuando la búsqueda de tu mirada se transforma en dependencia, el amor se transforma en una lucha por el poder. Caemos en la tentación de manipular un poco su lástima, de darle bronca y hasta de amenazarlo con el abandono, con el maltrato o con nuestro propio sufrimiento...
Tomando como única condición el deseo sincero de superar este circulo vicioso que no nos beneficia en nada, podemos decir que la codependencia se trata y se cura.
Entonces, creo yo...que la mejor propuesta que podemos hacernos es:
Abandonar TODA dependencia
sábado, 1 de junio de 2013
Dependencia
En una charla informal con unos colegas y amigos, se toco el tema de la dependencia, y como es un tema muy recurrente en el consultorio, quiero dar mi humilde opinion de lo que yo creo de lo que es para mi la dependencia en todas sus formas...
Cuando hablo de "todas sus formas" me refiero que hay distintas clases de dependientes, a saber...
Los dependientes intelectuales, son aquellos que creen que no les da la cabeza (o temen que se les gaste si la usan) y entonces le preguntan al otro: ¿Cómo soy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Adónde tengo que ir?
Y cuando tienen que tomar una decisión van por el mundo preguntando: “Vos ¿qué harías en mi lugar?”. Ante cada acción construyen un equipo de asesores para que piense por ellos. Como en verdad creen que no pueden pensar, depositan su capacidad de pensar en los otros, lo cual es bastante inquietante. Ojo! pedir opiniones no esta mal, pero no hacer nada, no pensar por mi y esperar que hacer hasta que otros me digan....eso si esta mal.
Los dependientes afectivos (los mas complicados), son aquellos que dependen todo el tiempo de que alguien les diga que los quiere, que los ama, que son lindos, que son buenos.
Son protagonistas de diálogos famosos como....
¿Me querés?
—Sí, te quiero...
—¿Te molestó?
—¿Qué cosa?
—Mi pregunta.
—No, ¿por qué me iba a molestar?
—Ah... ¿Me seguís queriendo?
(¡Para pegarle!)
Un dependiente afectivo está permanentemente a la búsqueda de otro que le repita que nunca, nunca, nuncalo va a dejar de querer. Todos sentimos el deseo normal de ser queridos por la persona que amamos, pero otra cosa es vivir para confirmarlo.
Los varones tenemos más tendencia a la dependencia afectiva que las mujeres. Ellas, cuando son dependientes, tienden a serlo en hechos prácticos, no afectivos.
Tomemos mil matrimonios separados hace tres meses y observemos su evolución. El 95% de los hombres está con otra mujer, conviviendo o casi. Si hablamos con ellos dirán:
— No podía soportar llegar a mi casa y encontrar las luces apagadas y nadie esperando. No aguantaba pasar los fines de semana solo.
El 99% de las mujeres sigue viviendo sola o con sus hijos. Hablamos con ellas y dicen .....
—Una vez que resolví cómo hacer para arreglar la canilla y que acomodé el tema económico, para qué quiero tener un hombre en mi casa, ¿para que me diga “traéme el diario, mi amor”? De ninguna manera.
Ellas encontrarán pareja o no la encontrarán, desearán, añorarán y querrán encontrar a alguien con quien compartir algunas cosas, pero muy difícilmente acepten a cualquiera para no sentir la desesperación de “la luz apagada”. Eso es patrimonio masculino.
Los dependientes morales, son los que necesitan permanentemente aprobación del afuera para tomar sus decisiones.
El dependiente moral es alguien que necesita de otro para que le diga si lo que hace está bien o mal, alguien que todo el tiempo está pendiente de si lo que quiere hacer corresponde o no corresponde, si es o no lo que el otro o la mayoría harían. Son aquellos que se la pasan haciendo encuestas sobre si tienen o no tienen que cambiar el auto, si les conviene o no comprarse una nueva casa, si es o no el momento adecuado para tenerun hijo.
Defenderse de su acoso es bastante difícil; se puede probar no contestando a sus demandas sobre, por ejemplo, cómo se debe doblar el papel higiénico; sin embargo, creo que mejor es... huir.
Y por el ultimo, el mas patologico de todos y sin duda el mas peligroso, son los que en psicologia se llaman los CO-DEPENDIENTES... son los primeros en mendigar amor...
Pero sobre mendigar amor, vamos hablar en la proxima sesion...
Cuando hablo de "todas sus formas" me refiero que hay distintas clases de dependientes, a saber...
Los dependientes intelectuales, son aquellos que creen que no les da la cabeza (o temen que se les gaste si la usan) y entonces le preguntan al otro: ¿Cómo soy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Adónde tengo que ir?
Y cuando tienen que tomar una decisión van por el mundo preguntando: “Vos ¿qué harías en mi lugar?”. Ante cada acción construyen un equipo de asesores para que piense por ellos. Como en verdad creen que no pueden pensar, depositan su capacidad de pensar en los otros, lo cual es bastante inquietante. Ojo! pedir opiniones no esta mal, pero no hacer nada, no pensar por mi y esperar que hacer hasta que otros me digan....eso si esta mal.
Los dependientes afectivos (los mas complicados), son aquellos que dependen todo el tiempo de que alguien les diga que los quiere, que los ama, que son lindos, que son buenos.
Son protagonistas de diálogos famosos como....
¿Me querés?
—Sí, te quiero...
—¿Te molestó?
—¿Qué cosa?
—Mi pregunta.
—No, ¿por qué me iba a molestar?
—Ah... ¿Me seguís queriendo?
(¡Para pegarle!)
Un dependiente afectivo está permanentemente a la búsqueda de otro que le repita que nunca, nunca, nuncalo va a dejar de querer. Todos sentimos el deseo normal de ser queridos por la persona que amamos, pero otra cosa es vivir para confirmarlo.
Los varones tenemos más tendencia a la dependencia afectiva que las mujeres. Ellas, cuando son dependientes, tienden a serlo en hechos prácticos, no afectivos.
Tomemos mil matrimonios separados hace tres meses y observemos su evolución. El 95% de los hombres está con otra mujer, conviviendo o casi. Si hablamos con ellos dirán:
— No podía soportar llegar a mi casa y encontrar las luces apagadas y nadie esperando. No aguantaba pasar los fines de semana solo.
El 99% de las mujeres sigue viviendo sola o con sus hijos. Hablamos con ellas y dicen .....
—Una vez que resolví cómo hacer para arreglar la canilla y que acomodé el tema económico, para qué quiero tener un hombre en mi casa, ¿para que me diga “traéme el diario, mi amor”? De ninguna manera.
Ellas encontrarán pareja o no la encontrarán, desearán, añorarán y querrán encontrar a alguien con quien compartir algunas cosas, pero muy difícilmente acepten a cualquiera para no sentir la desesperación de “la luz apagada”. Eso es patrimonio masculino.
Los dependientes morales, son los que necesitan permanentemente aprobación del afuera para tomar sus decisiones.
El dependiente moral es alguien que necesita de otro para que le diga si lo que hace está bien o mal, alguien que todo el tiempo está pendiente de si lo que quiere hacer corresponde o no corresponde, si es o no lo que el otro o la mayoría harían. Son aquellos que se la pasan haciendo encuestas sobre si tienen o no tienen que cambiar el auto, si les conviene o no comprarse una nueva casa, si es o no el momento adecuado para tenerun hijo.
Defenderse de su acoso es bastante difícil; se puede probar no contestando a sus demandas sobre, por ejemplo, cómo se debe doblar el papel higiénico; sin embargo, creo que mejor es... huir.
Y por el ultimo, el mas patologico de todos y sin duda el mas peligroso, son los que en psicologia se llaman los CO-DEPENDIENTES... son los primeros en mendigar amor...
Pero sobre mendigar amor, vamos hablar en la proxima sesion...
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