viernes, 7 de junio de 2013

Cortar el Cordon

Entra Raul al consultorio, angustiado...

-Como estas, Raul?
-Mal, vengo de pelearme con Nora, estamos separados, pero siempre las peleas son por Nicolas, nuestro hijo mayor y hoy me termino de sacar....

-Cual fue el problema en si?

-Nico tiene 28 años, vive conmigo, trabaja cuando puede (o cuando quiere) y segun la madre yo lo estoy bancando en su vida vaga y que estando conmigo no va a tener futuro...

-Y...es asi?

-No se si es asi o no, ojo! tiene 28 años, ya esta en edad para hacer su vida, su camino...vivir solo, tener responsabilidades...pero es mi hijo, no puedo dejarlo en banda, lo tengo que bancar en todo... soy su papa o no?
 (hace un silencio....pone cara de circunstancia....buscando complicidad...)

Mira Raul...yo creo que cuando uno deja de ser un adolescente, deberia decirles  (o sería bueno que les dijera) a sus padres:
“A partir de ahora dedíquense a ustedes, porque de mí me ocupo yo.”
Uno tiene que aprender a hacerse cargo de sí mismo, aprender a responsabilizarse de uno.
Aquellos hijos que no terminan de deshacerse, que se quedan prendidos de los padres sin animarse a subir al trampolín y saltar, en parte lo hacen por una responsabilidad de los padres, que no supieron enseñarles a hacerlo, y en parte por una responsabilidad de ellos.
Los padres tendrán que mostrar a estos hijos, aunque sea tardíamente, que deben soltarse, que uno no está para siempre.
Con mucho amor y mucha ternura, estos padres deberán entornar la puerta y........... pegarles una patada en el culo.
Porque en algún momento los padres tienen que aprender a hacer esto si es que los hijos no lo hacen. Habitualmente, los hijos aprenden y se van solos...
 Pero si no lo hacen,lamentablemente, en beneficio de ellos y nuestro, será bueno empujarlos a que abandonen esa dependencia.
Estoy harto de ver y escuchar a padres de mucha edad que han generado ahorros con esfuerzo durante toda su vida para su vejez, y que hoy tienen que dilapidarlos a manos de hijos inútiles, inservibles y vagos, que además tienen actitudes exigentes respecto de los padres:
“Me tenés que ayudar porque sos mi papá...”
“Tenés que vender todo porque todo lo que tenés también es mío...”
Es hora de que los padres sepan las limitaciones que tiene esta historia de su deseo.
A veces uno puede ayudar a sus hijos porque quiere, y está muy bien. Pero hay que comprender que nuestra obligación terminó.
Qué importante sería ayudar a nuestros hijos a transitar espacios de libertad.
Qué importante sería ayudarlos hasta que ellos sean adultos, y después... Q. S. J.
¿Qué quiere decir Q. S. J.?
Que se jodan.
Y si no han sabido administrar lo que les dejaron, y si no han podido vivir con lo que obtuvieron, y si no saben cómo hacer para ganarse la plata que quieren, díganles que pasen a buscar un sándwich cada mañana...
La historia de generar la dependencia infinita es siniestra.
Me parece a mí que hay un momento para devolver a los hijos la responsabilidad que tienen sobre sus propias vidas, y que uno tiene que quedarse afuera, ayudando lo que quiera, hasta donde quiera y hasta donde sea conveniente ayudar.
A veces no es conveniente ayudar todo lo que uno puede, al máximo, arruinándose la propia vida para ayudarlos a ellos.
Me parece que no.
A mí me encantaría saber que mis hijos van a poder manejarse cuando yo no esté. Me encantaría. Y por eso quiero que lo hagan antes que me muera, para verlo.
Para que pueda, en todo caso, morirme tranquilo, con la sensación...... de la tarea cumplida......

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