Doc, varias veces que hablamos, te escuche decir muchas veces la palabra eleccion, que uno vive eligiendo lo que le pasa...y el otro dia me quede pensando en eso y aunque seguramente vos sabes mas que yo, dejamelo rebatir, no creo que uno pueda elegir todo lo que a uno le pasa, si no seriamos todos felices por que eligiriamos lo bueno y lo malo no, entonces viviriamos como quisieramos.... o no?? (Hace una pausa...me mira......sonrie.....) o no?????
-A ver, por empezar es muy bueno lo que decis, y es logico pensar asi...pero por mas que me lo quieras rebatir, sigo pensando y sostendiendo que uno puede elegir lo que hace en su vida y las cosas que le pasan...
-Sabes cuantas veces escucho el... " No tuve otro remedio...” “Yo no soy responsable de esto...” “No tenía otra posibilidad...”
Mentimos. Mentimos alevosamente. Porque siempre elegimos.
En nuestra vida cotidiana decidimos casi cada cosa que hacemos y cada cosa que dejamos de hacer.
Somos cómplices obligados de todo lo que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido.
-No doc... pero yo tengo que ir a trabajar todos los días... y no tengo otra posibilidad... y aunque no quiera y yo no lo elijo, tengo que ir igual, entonces yo no puedo concederme el permiso de no ir a trabajar mañana”.
Si estas dispuesta a pagar el precio, si. REPITO: si estas dispuesta a pagar el precio...si.
Me hiciste acordar de algo, te lo voy a contar...
Un hombre avanza desesperado por el desierto. Acaba de beber la última gota de agua de su cantimplora. El sol sobre su cabeza y los buitres que lo rondan anuncian un final inminente.
—¡Agua! —grita— Necesito agua!
Desde la derecha ve venir a una persona en un camello que se dirige hacia él.
—¡Gracias a Dios!—dice—¡Agua por favor... agua!
-No puedo darte agua—le dice esta persona—Soy un mercader y el agua es necesaria para viajar por el desierto.
—Vendeme agua—le ruega el hombre— Te pago...
—Imposible. No vendo agua, vendo corbatas.
—¿¿¿Corbatas???
—Sí, mira qué maravillosas corbatas... Estas son italianas y están de oferta, tres por diez dólares... Y estas otras, de seda de la India, son para toda la vida... Y éstas de aquí...
—No... No... No quiero corbatas, quiero agua... ¡Fuera! ¡Fueraaaaa!
El mercader sigue su camino y el sediento explorador avanza sin rumbo fijo por el desierto.
Al escalar una duna, ve venir desde la izquierda otro mercader.
Entonces corre hacia él y le dice: —Véndeme un poco de agua, por favor...
—Agua no—le contesta el mercader—, pero tengo para ofrecerte las mejores corbatas de Arabia...
—¡¡¡Corbatas!!! Basta con eso! ¡No quiero corbatas! ¡Quiero agua!
—grita el hombre desesperado.
—Tenemos una promoción—insiste el otro—. Si compras diez corbatas, te llevas una sin cargo...
—¡¡¡No quiero corbatas!!!
—Se pueden pagar en tres cuotas sin intereses y con tarjeta de crédito. ¿Tenes tarjeta de crédito?
-Gritando enojado, el sediento sigue caminando...
Unas horas más tarde, ya arrastrándose, el viajero escala una altísima duna y desde ve el horizonte.
No puede creer lo que ven sus ojos. Adelante, a unos mil metros, ve claramente un oasis. Unas palmeras y un verdor increíble rodean el azul reflejo del agua.
El hombre corre hacia el lugar temiendo que sea un espejismo. Pero no, el oasis es verdadero.
El lugar está cuidado y protegido por un cerco que cuenta con un solo acceso custodiado por un guardia.
—Por favor, déjeme pasar. Necesito agua... agua. Por favor...
—Imposible, señor. Está prohibido entrar sin corbata.
(Sonrie)
Lo sepas o no de antemano, siempre hay un precio que pagar.
-Si viendolo asi, esta bien...pero.....“si pago el precio mis hijos mañana no comen.”
Bueno, será éste el precio. Y entonces elijo ir a trabajar. Y elijo seguir trabajando, y conservar mi trabajo, y elijo alimentar a mis hijos. Y me parece bien que yo haga esa elección. Pero lo elijo yo ¿eh? Yo soy el que está decidiendo esto. En mis normas es más importante alimentar a mis hijos que complacer mi deseo de quedarme haciendo fiaca en la cama. Y me parece bien. Es mi decisión. Y precisamente porque es mi decisión tiene un merito muy grande......
-Te odio doc, siempre termino diciendote que tenes razon...
-Ahora voy a usar la misma tecnica para que me traigas una grande de muzzarela todas las sesiones y no puedas decirme que no.....
(Me mira...y larga una carcajada)
No hay comentarios:
Publicar un comentario